3. Estructura. Procura seguir la estructura clásica a la hora de redactar tu CV. Es decir, un primer apartado con los datos personales y de contacto, un segundo en el que figuren tus antecedentes laborales y académicos, y un tercero con los datos complementarios. En este último se suelen incluir aspectos como los idiomas, diplomas, cursos o las habilidades informáticas, aunque si consideras que alguno de ellos es especialmente importante para el puesto al que aspiras, no está de más destacarlo en el segundo apartado.