Cambia de pensamiento para cambiar tu cuerpo

¿Habéis leído El secreto? La autora del libro ha vendido en nuestro país cerca de 200.000 ejemplares y consiguió recaudar con su película alrededor de 20 millones de euros.  En su manuscrito, Rhonda Byrne explica, junto a otros especialistas, la ley de la atracción y cómo si piensas en positivo atraerás en tu vida experiencias positivas.

¿Ésto es posible? ¿la mente puede cambiar nuestro futuro? La sencillez del libro El secreto esconde un proceso bastante complicado, pero necesario, para conseguir modificar nuestra realidad con determinados patrones mentales de pensamiento y sentimiento.

[pullquote]Para poder llevar a cabo este mecanismo con éxito es necesario ser experto en técnicas como la meditación[/pullquote]Para poder llevar a cabo este mecanismo con éxito es necesario ser experto en técnicas como la meditación, donde el usuario sea capaz de centrarse en un solo pensamiento, y manifestarlo con un sentimiento paralelo.

Y para comprender cómo es posible cambiar nuestra realidad, es preciso ahondar en los últimos estudios sobre física cuántica, el maravilloso mundo de las partículas subatómicas y las nubes de posibilidades de los electrones.

Con la intención de hacer práctico este artículo, pondremos el foco en el cómo se puede cambiar nuestro yo, en lugar de explicar el por qué se produce. Este último apartado más ilustrado lo dejaremos para otra ocasión.

En el año 2003, el instituto HeartMath de California, liderados por los biólogos McCraty, Rollin, Mike Atkinson y Dama Tomasino, diseñaron una serie de estudios para demostrar cómo la capacidad mental podía afectar a los sistemas biológicos.

Para comprobarlo, escogieron a personas entrenadas y expertas en el desarrollo de técnicas mentales, las dividieron en tres grupos y mantuvieron entre tanto un tubo de ensayo con muestras de ADN.  ¿Sería posible cambiar la estabilidad del ADN con el pensamiento?

Al primer grupo se les indicó que mantuvieran un sentimiento positivo muy fuerte (como el amor) mientras sostenían las muestras, al segundo grupo se les preparó para que compaginaran ese sentimiento positivo con la intención consciente de desenrollar las hebras del ADN. Por último, un tercer grupo se dedicó a manifestar mentalmente esa intención de modificar el ADN sin sentir ninguna emoción positiva.

El primer grupo se centró en un sentimiento (corazón), el segundo grupo manifestó un sentimiento y un pensamiento (corazón y mente), y el tercer grupo sólo mantuvo la intención (pensamiento). Por increíble que parezca el segundo grupo consiguió modificar un 25% la secuencia de ADN, mientras que los participantes de los otros dos grupos no obtuvieron cambios.

Únicamente cuando adquirimos la capacidad, a través de un entrenamiento específico, de mantener en coherencia un sentimiento fuerte (emoción) con una  intención concreta (pensamiento) seremos capaces de modificar algo tan estable como nuestro sistema celular.

No somos capaces de modificar nuestro futuro  únicamente a través del pensamiento, ni tenemos el poder de atraer experiencias por solamente sentir un deseo muy fuerte de vivirlas. Será la mezcla del pensamiento y emoción lo que despertará al campo cuántico para crearnos nuevas posibilidades.

Cuando pensamos en un objetivo claro y lo acompañamos con un sentimiento positivo grande, nos estamos convirtiendo en algo nuevo. Estamos manifestando una sintonía coherente, fluimos en un estado del ser más profundo y mágico. No es dejarse llevar, es dejarse, y llevarse.

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