Aunque hay que tener en cuenta nuestra propia percepción —nos habituamos rápidamente a la fragancia que llevamos y acabamos no oliéndonos—, es cierto que no aplicar bien el perfume puede jugar en nuestra contra. No existen recetas milagrosas para alargar la duración del aroma en la piel pero sí una serie de consejos para que al terminar una dura jornada de trabajo, deleitar a tus compañeros de vagón de metro no sea imposible.