La compra, que acaba de anunciarse, no se hará efectiva hasta que la aprueben las autoridades de Irlanda, que es el país donde King tiene sus oficinas centrales. No se espera que el gobierno de Dublín ponga problemas, de manera que pronto, si la operación concluye con éxito, Activision se convertirá en un auténtico monstruo de los videojuegos. La empresa americana ya es propietaria de juegos tan potentes como Call of Duty, Diablo, Strarcraft y Warcraft, Guitar Hero, o Skylanders.