Complicidad, diversión y levedad son los tres pilares en los que basar una relación con una MILF. Piensa que ella tiene su propia vida y no quiere una réplica de lo que ya tiene en casa o de lo que se ha encontrado hasta ahora. Aquí van unos consejos para que caiga rendida a tus pies:
- Sé tú mismo. Una mujer madura se ha encontrado por el camino con todo tipo de hombres, por lo que es muy difícil engañarlas. Si quieren ligarse a alguien más joven es porque precisamente están buscando algo diferente: frescura. Ni te hagas excesivamente el interesante, ni intentes imitar a un perfecto caballero de 50.
- Mírala fijamente a los ojos. Las miradas furtivas no funcionan con ellas. Necesitan saber que son el centro de tu atención y, a la vez, que eres un tío seguro de ti mismo. Cuando estés hablando con ella, también es el mejor recurso para fingir que te interesa todo lo que dice (aunque esté enumerando marcas de pañales por orden alfabético).
- Hazla reír. Si de normal a las mujeres les gustan los hombres con sentido del humor, una MILF realmente lo necesita: ser madre es una gran responsabilidad. Te está pidiendo a gritos diversión y pasarlo bien, para olvidarse por un momento de todas sus preocupaciones. Aporta un plus y proponle nuevas experiencias.
- Habla abiertamente de sexo. En la madurez, las mujeres disfrutan hablando de sexo y no se escandalizan por nada. Su larga experiencia les ha hecho superar todo tipo de temores y tabúes y quieren un hombre a su lado que trate el tema con la misma naturalidad.
- Deja que te enseñe. Nunca te muestres cerrado en la cama, no la estás iniciando en el sexo y seguramente ya lo haya probado todo. Sé creativo y aprovecha para practicar las posturas sexuales que se te ocurran. Ella disfrutará guiándote, pero también valorará muchísimo el empeño que le pongas.