Michael Keaton ofrece tantos matices en su interpretación que pide a gritos un Oscar. Su Riggan Thomson es capaz de pasar de la felicidad a la tristeza, la inseguridad, los nervios o la locura con un simple gesto.
Michael Keaton ofrece tantos matices en su interpretación que pide a gritos un Oscar. Su Riggan Thomson es capaz de pasar de la felicidad a la tristeza, la inseguridad, los nervios o la locura con un simple gesto.