El urogallo cantábrico está en peligro de extinción, como también lo está el lince, motivo por el cual está protegido por ley.
Según los estudios, sólo quedan entre 250 y 300 machos. Varias son las amenazas a la especie: el cambio global; la elevada presencia de competidores; los depredadores se comen sus puestas y polluelos; la pérdida de calidad del hábitat relacionada con el abandono del medio rural y de los usos tradicionales; la fragmentación de la población y el aislamiento de ejemplares; la presencia de estructuras como líneas eléctricas, cercados y vallados; entre otros.