Se practica con un arnés a la cintura y una cuerda elástica que cuelga del techo a la altura exacta para que no llegues a tocar el suelo.
Las cuerdas deben estar regladas para que te quedes colgando a pocos centímetros del suelo. Del mismo modo, también han de estar configuradas para que tengan retorno, es decir, que te puedan subir desde el suelo solo con la fuerza.