Bebe agua. Tan sencillo como eso. Perdemos constantemente líquidos cuando respiramos y sudamos, dos cosas que suceden mientras dormimos. Esta pérdida de líquidos puede llevar a la deshidratación, que puede hacer que te sientas mareado, débil o (en casos graves) confundido. No es forma de empezar el día con buen pie. Bebe un buen vaso de agua (50 cl) para comenzar hidratado y quitarte un cuarto de la cantidad diaria recomendada, que son 2 litros.