En definitiva, aunque muchos colectivos que defienden las teorías de género, teorías de diversidad sexual e incluso el colectivo LGTBI, sostienen que muchos de los hombres que practican el Bud Sex, son homosexuales reprimidos y que de ahí viene su homofobia, por no poder ser algo que en el fondo quieren y desean ser. Así como otros, defienden la postura de que no existen en realidad las orientaciones sexuales, sino que los seres humanos siempre hemos sido en alguna medida, bisexuales o individuos cuyas prácticas sexuales no están atadas al género, sino que dependen más bien de la evolución del deseo humano, algo si queda claro con el Bud Sex, y es que estos sujetos mantienen sexo homosexual sin ser homosexuales.