Por esto, «es fundamental monitorizar no solo el consumo de fármacos en la edad avanzada, sino también el estatus hídrico, a fin de evitar complicaciones y enfermedades asociadas, considerando el elevado riesgo de deshidratación con la edad”, describe esta experta.
Hidratarse no es sólo beber agua
Consumir líquidos por debajo de las recomendaciones puede suponer que nuestro organismo se vea comprometido. Las personas que consumen menos cantidad de agua diariamente tienen mayor propensión a los cálculos renales y a las cefaleas o dolores de cabeza, como indican los estudios en epidemiología.