Los antiinflamatorios

Los fármacos conocidos como antiinflamatorios se usan principalmente para el tratamiento del dolor, pero también para diversas enfermedades con síntomas de inflamación, fiebre…

Los más comunes son los antiinflamatorios no esteroideos o como se les suele llamar AINES. El problema de estos fármacos es que tienen “techo analgésico”, es decir, por encima de una dosis determinada el efecto analgésico (o de alivio del dolor) no aumenta, aunque se incremente la dosis. Entre sus acciones encontramos:

  • Analgésica: de intensidad media. Se usa fundamentalmente en dolores de articulaciones, musculares, dentarios y dolor de cabeza.
  • Acción antitérmica: para disminuir la fiebre.
  • Acción antiinflamatoria: más eficaz para enfermedades agudas.
  • Acción antiagregante plaquetario: se debe tener precaución por posible hemorragia como efecto adverso.
  • Acción uricosúrica: para bajar los niveles de ácido úrico en sangre, útil en la famosa enfermedad de la gota. Se recomienda beber abundantes líquidos si se toman estos fármacos a menudo.

Las reacciones adversas más frecuentes de los AINES son a nivel gastrointestinal, como úlceras, dolor o sangrado digestivo. También se produce daño renal, aunque es menos normal, por consumo crónico.

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