Recurre a las frutas como fuente de vitaminas y minerales de escaso aporte calórico (¡ojo no todas!). La piña, rica en potasio, los cítricos, especialmente el pomelo, los frutos rojos, con los arándanos como excelentes aliados, y las «reinas del verano»: el melón y la sandía, con su alto contenido en agua y su poder saciante, son las mejores «quemagrasas».