El citado estudio calcula que un 30% de nuestra ingesta la metabolizan los músculos. Por tanto, si su nivel varía, las consecuencias se notan en el resto del organismo. “Es un lugar fundamental para la absorción de glucosa. Si el nivel de glucosa sube, [los músculos] ejercen de limpiador natural”, apuntan. El doctor del Imeo incorpora a la resolución que alguien con mucho músculo equilibra el gasto, pero también tiene el peligro de perderlo rápido y dejar de quemar lo que consume.