En plena temporada BBC (bodas, bautizos y comuniones), supongo que seréis muchos los que este fin de semana habréis tenido movida. En mi caso, estaba invitada a la boda de un amigo de mi hermano, que en mi casa era ya considerado como un miembro más de la familia. Dani era graciosísimo, caía bien a todo el mundo y se le cogía cariño en seguida. De hecho, para mis padres siempre ha sido el chico con el que yo tenía que casarme. Cuando recibieron la invitación a su enlace, pusieron más cara de pena que de alegría.