Por ejemplo, si debes hacer algo como pagar tus impuestos, ir al gimnasio o hacer cualquier otra actividad, pero prefieres no hacer nada, no estás trabajando tu fuerza de voluntad, simplemente te estás dejando ganar por la pereza, la apatía o el desinterés.
¿Se puede agotar la fuerza de voluntad?
McGonigal señala que la fuerza de voluntad puede ser finita, es decir, puede agotarse cuando la usamos. Sin embargo, podemos cultivarla y recuperarla nuevamente.