Vivir para trabajar o…

Para otros, esta teoría no sólo es idílica e irreal, sino ridícula, puesto que el hecho de ganarse el pan con el sudor de la frente contra todos los pronósticos, nunca ha cambiado, y de hecho, es tanto o más sacrificado que antes. Por ello, se considera demasiado utópico, y hasta infantil, decir que deberíamos aprender a disfrutar con nuestros trabajos. Sería un estado ideal, y según algunos expertos, no es imposible de conseguir.

Según los estudiosos sobre satisfacción laboral, de la misma forma que nos formamos para prevenir accidentes laborales, utilizar una nueva máquina, o acceder a las nuevas tecnologías, deberíamos aprender a hacer de nuestra jornada laboral un tiempo de conciencia, intensidad personal y satisfacción.

De lo contrario, si nuestro tiempo de trabajo no fuese un espacio de aprendizaje e intercambio de conocimientos y experiencias para crecer personal y profesionalmente, sería sólo un tiempo de desgaste y absorción de nuestra capacidad de vivir y disfrutar. Y si es esto último, ningún trabajo estará bien remunerado.

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