Además, mientras circulamos en antigravedad, cualquier golpe a un rival nos dará (a nosotros y al rival golpeado) un impulso extra que nos vendrá bien si lo vemos venir pero puede sacarnos de la pista si nos pilla por sorpresa. Añadamos los ya clásicos tramos de buceo o de planeo en ala delta y el resultado es frenesí en estado puro.