Son las siete de la mañana, hace 23 grados centígrados y la luz intensa deja al descubierto el movimiento agitado de las personas que cada año se concentran en la puerta del hospital distrital de Manhiça. Un año más, la población de esta ciudad situada al sur de Mozambique se prepara, al igual que en otros lugares del mundo, para celebrar el Día Mundial de la lucha contra el Sida. Este síndrome, provocado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha causado en solo unas pocas décadas alrededor de 35 millones de muertes.