En cuanto a los síntomas más comunes, estos incluyen: acariciar, gemir, respiración agitada, ritmo cardíaco elevado, masturbación, empuje pélvico, relaciones sexuales con el compañero de cama en cuestión, orgasmos espontáneos, no recordar actos, no responder al ambiente exterior durante el acto sexual espontáneo en fase NREM, incapacidad o dificultad para despertarse durante estos eventos, sonambulismo, etcétera.