Cada vez son más frecuentes testimonios negativos en prensa, o procedentes de algún conocido, sobre los trasplantes de pelo practicados en Turquía. Subvencionados por el gobierno turco como medida para fomentar el turismo, suponen una opción low cost para pacientes de todo el mundo, que regresan descontentos con alguna faceta de la experiencia, ya sea propia de la intervención o más allá del propio acto quirúrgico.