Limpia tu refrigerador. Deshacerte de las tentaciones será el primer paso. De nada sirve tener una bebida gaseosa, embutidos, dulces, comida congelada o helados si la tienes a la mano y en cualquier momento de debilidad caes en la tentación. Reemplazarlos por frutas, verduras y productos lácteos bajos en grasa definitivamente ayudará un montón.