En cuanto al diseño de las tarjetas de visita personales, lo más recomendable es optar por una superficie donde los elementos se encuentren distribuidos de manera óptima, sin resultar demasiado cargado a la vista. Esto ayuda a que las personas sean capaces de ubicar los datos importantes y recordar la marca posteriormente. Del mismo modo, aquellos profesionales que formen parte de una empresa, deberán incluir el logo con los colores propios de esta. En cuanto a los colores de la tarjeta, aunque lo más idóneo es mantener un color neutro como el blanco, dependiendo de la profesión son muchos los que optan por un fondo atrevido.