La mala noticia es que parece que ya no producimos tanta cantidad de testosterona en comparación a como lo hacíamos antes. Esto se debe a los hábitos sedentarios y a la alimentación inadecuada de la vida moderna.
La mala noticia es que parece que ya no producimos tanta cantidad de testosterona en comparación a como lo hacíamos antes. Esto se debe a los hábitos sedentarios y a la alimentación inadecuada de la vida moderna.