
1. ¡Conocer tus niveles de colesterol es la clave!
El primer paso a seguir es tan simple como saber cuáles son tus valores de colesterol y si están o no dentro de los parámetros normales. Para ello, acude a tu centro médico más cercano y pide un perfíl lipídico. En este análisis, verás tres datos cruciales: el colesterol total, el colesterol bueno o por sus siglas en inglés HDL (High-Density Lipoprotein) y el colesterol malo o LDL (Low-Density Lipoprotein). Los valores considerados como estándar de colesterol total no deben pasar de 200 mg/dl y los de HDL deben circundar los 60 mg/dl.
2. Deshazte del colesterol malo
En la vida, pocas tareas se resuelven sentado en un sillón. En efecto, mantener o mejorar tus niveles de colesterol dependen de tus actividades en el día a día, y el ejercicio o la mínima actividad física es crucial.