Cuando de repente somos poseídos por pensamientos ilógicos nuestro cuerpo queda inundado de emociones exageradas. Entonces la capacidad de pensar de forma madura y sensata, queda anulada por esos sentimientos de angustia. Y tomamos decisiones tan absurdas como dramatizadas. Entonces empezamos a seguir métodos drásticos, rápidos y poco saludables.