Algunas sustancias, como la anfetamina o la cocaína, estimulan la necesidad de buscar rápidamente apareamiento.
Chaterjee explica que todo proceso animal en el que esté envuelto el placer comprende tres grandes ciclos: la aparición del deseo, el momento en el que se lleva a cabo el comportamiento necesario para satisfacer dicho impulso y, finalmente, el placer en sí mismo. Es la amígdala cerebral la que juega un papel más relevante en esa primera fase del proceso, ya que es la zona que se activa cuando un ser humano observa imágenes o grabaciones pornográficas.