Uno de los grandes problemas que plantea la ciencia del orgasmo es que, a diferencia de la mayor parte de comportamientos del ser humano, resulta mucho más complejo (tanto científica como moralmente) analizarlo, por lo que hasta hace poco tiempo, y sobre todo, a partir de las investigaciones de Masters y Johnson(ahora protagonistas de su serie de televisión), muchos científicos habían preferido verse al margen.