
La sexóloga Marta Ibáñez, que apoya la teoría de Macías, quiere acabar con la mala fama que envuelve a la rutina: «La rutina está infravalorada. Es algo a lo que le tenemos mucho miedo y en realidad los seres humanos necesitamos costumbres y rutinas establecidas. Se puede ser plenamente feliz teniendo relaciones todos los sábados a la misma hora en la postura del misionero y ser profundamente infeliz buscando que cada relación sexual sea única e irrepetible». Ruth González también cree en los beneficios de llevar una rutina sexual y expone su argumento: «¿Si sabemos qué días ir al gimnasio por qué no poner en el calendario semanal los días en los que vamos a tener relaciones sexuales? Estamos en una era en el que el tiempo es lo más valioso que tenemos y debemos aprovecharlo al máximo. He comprobado que las personas que programan los encuentros sexuales practican más sexo que las que no lo hacen».