Harta, aburrida y -hasta el mismísimo coño- de aguantar la burla que se hacía de su género, Semmel cogió los pinceles y entre 1971 y 1973, dio vida a dos series eróticas que resonaron en todo el mundo cultural, más allá de La Quinta Avenida.
El resultado de su trabajo plasmó a la perfección la diferencia que existe entre lo que la mujer tiene permiso para expresar en esta sociedad y lo que realmente quiere decir. Dejó de lado la sensiblería tradicional femenina y recreó la verdad de los cuerpos, entrelazados, amándose y quemándose en una relación sexual tan natural como visceral.



















![[FOTOS]: Salón Erótico de Barcelona 2018](https://www.hombremoderno.es/wp-content/files/2018/10/Salon-1.jpg)









