La escenografía de The Strain es impecable, parecida a la puesta en escena que se puede hacer en una película de alto presupuesto. Los actores están bien escogidos —Corey Stoll y Mía Maestro sobre todo— aunque como siempre falla un poco en la parte familiar, a la cual le darán la importancia que no se merece ya que la trama central es la posible pandemia vampírica.