La trama se inicia como en muchas otras historias de zombis con un gran levantamiento de los muertos. Sangre, violencia y canibalismo, muy al estilo de The Walking Dead, pero con una diferencia, esta vez el ejército y, especialmente, la milicia armada en los propios pueblos, logran contener el levantamiento y el Gobierno encuentra una cura, un tratamiento, para los zombis que les permitirá controlar su ira y convertirse en ciudadanos aparentemente normales.