El ingrediente picante de la serie y aquello que la mantiene en el género de los zombis es el surgimiento de un extraño movimiento místico entre los no muertos que reivindica su carácter mesiánico, casi religioso, y que aboga por tomar una nueva droga desarrollada por ellos que revierte los efectos de la vacuna, volviendo a los zombis a su rabioso estado natural. Es decir una especie de libertarios zombies-terroristas. Ahí es donde veremos hacia donde camina esta serie en esta segunda temporada.