El Zeppelin, un reloj con mucha historia

Para poder hacer un viaje, generalmente de larga distancia, es decir entre las Américas y Europa, tenías que desembolsar muchísimo dinero y pocas personas, en su mayoría gente de la alta sociedad, podían permitirse esa nueva forma de viajar en el aire en lugar del mar, donde al revés hasta un pobre obrero podía navegar, igual en tercera clase. Esos dirigibles eran por eso conocidos también como los transatlánticos del aire pero podían llevar tan sólo un centenar de personas vs. por ejemplo el famoso Titanic que, cuando se hundió, lo hizo con unas 2.200 personas.
Los que se subían a un Zeppelin quizás todavía no sabían o no eran tan conscientes de que eran los pioneros de la que luego habría sido la revolución de los vuelos comerciales.
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