El reloj Zeppelin tiene sin embargo el poder de recordarnos justo aquellos momentos cuando el tiempo pasaba de otra forma, más lento y la gente iba a correr para esperar aquel Titanic del aire que todo el mundo quería ver con los ojos ilusionados de un niño, mientras en su interior los pasajeros ultimaban su desayuno con toda tranquilidad e se preparaban a recoger sus maletas.