Algo parecido hace la radiofrecuencia pero, en este caso, son los impulsos electromagnéticos los que, aumentando la temperatura de la zona tratada, logran la reactivación celular. El calor que la radiofrecuencia provoca en las capas más profundas de la dermis supone una «agresión» a las fibras de colágeno existentes ( ya deterioradas por el paso del tiempo) y, ante tal agresión, los fibroblastos reaccionan aportando nuevo colágeno. ¡De eso se trataba!.