Sabiendo ya que conducimos el Mazda 3 Sedan más potente, con el acabado más alto y un buen puñado de extras, podemos calibrar verdaderamente los materiales, acabados, diseño de los mismos y todo el habitáculo en general. Y la verdad, es que sin desmerecer los acabados más sobrios, vale la pena invertir a veces unos cuantos euros para conseguir un entorno ‘de trabajo’ tan equilibrado, completo y bien resuelto como el que tiene este nipón.