En ciudad, el sistema automático de parada y arranque del motor en esta unidad funciona con más normalidad de la que comprobamos recientemente en el CX-5, dónde la parada del motor no solía durar más de 20 segundos. Aquí todo es más habitual y no hay asincronías raras. En autovía, sacrificando mínimamente un poco de confort, comparándolo con el Mazda 6, disponemos de una capacidad rutera sobresaliente para una berlina derivada de un compacto. Si no tuviera por encima al 6, podría ser la berlina grande de Mazda sin problemas. A velocidades legales es una delicia, podemos conducir durante horas sin que haya fatiga adicional en nuestro cuerpo.