Nos referimos a un sí basado en el impulso en detrimento del pensamiento y la reflexión sobre lo que realmente necesitamos.
Es verdad que cuando la realidad apremia, la capacidad de reflexión se encoge, pero no debemos perder de vista que un trabajo es un compromiso serio, una decisión personal con vistas al largo plazo. Si nos arrepentimos de dicha decisión cuando la empresa ya cuenta con nuestro aporte y responsabilidad, es probable que sumemos al currículum una referencia negativa sobre nuestro proceder en el ámbito laboral.