David, quien provenía del mundo de la gimnasia y de las artes marciales, comenzó a sentar las bases de lo que él mismo llamó «arte del desplazamiento»: un modo de vida, más que un deporte, que consistía en desplazarse de un punto A a un punto B sin detenerse, superando los obstáculos que se encontraran por el camino únicamente valiéndose de su cuerpo, con un trazado fluido y efectivo.