Además, gracias a la genética y el metabolismo que tengo, incluso en plena preparación, puedo permitirme el lujo de comer alimentos considerados como auténticos caprichos, eso sí, siempre con un control y bajo la supervisión de mi nutricionista.
Además, gracias a la genética y el metabolismo que tengo, incluso en plena preparación, puedo permitirme el lujo de comer alimentos considerados como auténticos caprichos, eso sí, siempre con un control y bajo la supervisión de mi nutricionista.