Algunos problemas como la fatiga o la pérdida de concentración, se deben a una deficiencia en el organismo de minerales esenciales como el hierro, el calcio o el magnesio. Cuando la sangre tiene una deficiencia en hierro, esto afecta el consumo de oxígeno y, por lo tanto, a la capacidad del organismo para obtener energía a través de la respiración. Así mismo, la deficiencia en calcio y magnesio están relacionadas con el cansancio y el agotamiento.