Pongo mi caso mismo. Yo, la víctima cornuda, enfadada por las infidelidades de mis amigas y de mi vecino. Yo contra el mundo del hombre infiel. Yo contra todas esas películas de domingo en las que una mujer despechada se vuelve loca y quema el coche de la amante de su exmarido. No quiero pensar mucho en esas películas porque ahora, a la que le tocaría morir quemada por una psicópata, sería a mí.