Inicio Eros El diario de Dana Nunca digas nunca

Nunca digas nunca

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Nunca digas nunca

Y creo que, más que oxiticinas e instinto, lo que suele llevarnos más al camino de la tentación y el pecado suele ser más aburrimiento que otra cosa. Necesitamos acción, y si retenemos ese deseo por mucho tiempo, con el tiempo bien podría ser que nos mirásemos al espejo y no reconociéramos a la persona que se refleja en él.

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