Desde el punto de vista evolutivo y biológico, la sexualidad humana está programada para ser breve y explosiva, todo con tal de cumplir la función reproductiva, razón de ser de la penetración en el reino animal. El desarrollo de la consciencia humana impide que tal actividad se reduzca al espectro de la reproducción y es ahí donde los humanos pueden experimentar todo cuanto deseen con su sexualidad.
