Pero la práctica no es tan simple como sentarse, cerrar los ojos y dejar fluir el buen rollo: tu estado mental, tu maestro o guía e incluso tu ubicación física pueden marcar la diferencia.
Pero la práctica no es tan simple como sentarse, cerrar los ojos y dejar fluir el buen rollo: tu estado mental, tu maestro o guía e incluso tu ubicación física pueden marcar la diferencia.