El desfile de Dolce & Gabbana (¡cómo no!) fue un homenaje a Sicilia, esta vez la normanda. Inspirándose en los personajes y la arquitectura de esta civilización, que ocupó a la isla durante los siglos XI y XII, presentó una colección al más puro estilo de Juego de tronos. Los grandes reyes de la época aparecen en sudaderas oversize, y las iglesias, catedrales y santos normandos se imprimen en abrigos y trajes sastre. Coronas, gorros que parecen de malla metálica, guantes enjoyados y cruces paté dieron fe del carácter medieval que impregnó toda la pasarela. La piel y el terciopelo se convirtieron en los tejidos imprescindibles, y en colores ganaron grises, marrones y azules, con presencia del burdeos, el verde botella y el negro.