Básicamente, un micro injerto capilar supone realizar un trasplante de la piel de la zona occipital para insertarla, distribuyendo los folículos pilosos que contiene, en el área donde se quiere conseguir de nuevo el nacimiento del pelo. Mediante pequeñas incisiones, los folículos son insertados y, tras un periodo de adaptación, lo normal es que tu propio cabello «renazca» y vuelva a crecer.