Aunque a grandes rasgos los trajes se clasifiquen en tres categorías, lo cierto es que hay multitud de detalles que hacen muy diferentes unos de otros. Desde el tejido, hasta las costuras o el ajuste del pantalón.
En los últimos años la principal revolución ha venido de la mano del slim fit: pantalón más ajustado y chaqueta entallada. Este tipo de corte ha conseguido que el traje recupere gran parte del éxito que había perdido. En cierto modo había quedado relegado a determinados ámbitos, momentos y edades. Gracias al slim fit, que en muchos casos realza la figura, ha conseguido volver a calar especialmente entre los jóvenes.