Además, no todos los tatuajes se borran con la misma facilidad. Depende siempre del color de la tinta usada, siendo el negro el que desaparece con mayor facilidad. Le siguen tonalidades como el rojo, el naranja, el azul, el verde o el marrón, siendo los morados, rosas, blancos y amarillos los que desaparecen con mayor complejidad.
Covers: la alternativa más creativa
Dado que el láser no garantiza al 100% la eliminación integral, los tatuadores más talentosos proponen una opción híbrida: las covers. Es decir, cubrir un tatuaje antiguo con uno nuevo. Este método requiere de gran conocimiento y experiencia, ya que requiere un diseño previo que garantice totalmente que el resultado será óptimo. El método es sencillo: se aplica el láser en las zonas más sencillas de borrar y, sobre las que no, se dibuja encima. Aunque en un primer momento pueda ser tachado como un remedio ‘rudimentario’, algunos resultados son realmente sorprendentes.